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Perfil del Hombre Internacional de Berklee: Larry Monroe

MARK SMALL- 5 de enero de 2009

monroeTodo aquél que pase junto a la oficina de Larry Monroe antes de las 9 de la mañana le oirá practicando el saxofón. Monroe, actual Vicepresidente de Asuntos Académicos de Berklee Valencia, ha llevado sombreros muy diferentes a lo largo de sus cuatro décadas en Berklee, pero primero y fundamentalmente, toca el saxo alto. “Llego a las 7:30 todos los días, excepto el domingo, y practico —dice—. No lo hago porque piense que me vaya a llamar Herbie Hancock, sino porque es algo que ha sido una constante en mi vida. Prácticamente todas mis creencias acerca de la vida, la verdad, el arte, la belleza, el amor, la guerra, la política o las relaciones humanas han experimentado cambios. Pero el saxo alto es idéntico todos los días. Para mí, representa el único acuerdo positivo al que puedes llegar con la parte geométrica de la vida: si trabajas y practicas mucho, mejoras”.

Monroe comenzó a aprender el clarinete y, posteriormente, el saxofón, cuando cursaba educación primaria en su pueblo de Vermont. Desde el principio, soñó con llegar a ser músico de jazz. “Soy el único músico de jazz que habla positivamente del apoyo que recibió de sus padres —afirma—. Mi padre no era músico, pero le encantaba el jazz y le parecía perfecto que yo me dedicara a esto… Tenía una enorme colección de discos de jazz de la era del swing, y eso posibilitó que yo obtuviera un conocimiento de la música que fue esencial para mi crecimiento musical. Además, tuve la suerte de tener, en un pueblo pequeño y remoto, un buen profesor de instrumentos de viento, con una afinidad por el jazz”.

Sin embargo, algo se interpuso entre Monroe y su aspiración a convertirse en músico de jazz. “Pasé un periodo muy difícil de unos seis meses tras terminar la educación secundaria —dice—. Conocía Berklee desde que era pequeño, pero no tenía dinero para poder acceder a la escuela. Pensé que no podía simplemente quedarme parado, de manera que acepté un trabajo en una fábrica de madera de una pequeña población”. Sintiendo que así no iba a ninguna parte, Monroe se presentó a una prueba para incorporarse a una banda militar. Su plan era estar en el ejército cuatro años, conseguir los beneficios correspondientes a un G.I. y asistir a Berklee. Se sintió destrozado al no superar la prueba debido a su escasa pericia en la lectura a primera vista de partituras. Con determinación, practicó duro y volvió a presentarse al cabo de tres meses. Siguiendo el consejo del reclutador y con la ayuda de un sargento clarinetista, su capacidad de lectura mejoró y logró entrar.

Tras prestar sus servicios en las Fuerzas Aéreas norteamericanas, Monroe se matriculó en Berklee en 1962. Durante su último año, recibió la oferta de dar una clase en el centro mientras continuaba, a tiempo parcial, con sus propios estudios. Después de obtener el título, trabajó como miembro del equipo docente de Berklee a tiempo completo durante los años setenta y ochenta, un periodo de crecimiento para la escuela que le permitió realizar aportaciones significativas. Hasta la fecha, su trabajo en la escuela le ha otorgado numerosas oportunidades de tocar el saxofón con los grandes del jazz.

Con anterioridad, Lawrence Berk, presidente y fundador de Berklee, y otros miembros de la administración habían observado las muchas capacidades de Monroe y su sólida ética del trabajo, lo cual los llevó a promocionarlo como director de los departamentos de Interpretación y Educación Auditiva y productor de conciertos de Berklee, simultáneamente. Junto con el antiguo vicepresidente ejecutivo y vibrafonista Gary Burton, Monroe creó el programa Berklee on the Road en 1985 para presentar clinics y actuaciones de miembros del profesorado de Berklee primero en Japón y, posteriormente, en España, Italia, Alemania, Argentina, Grecia, Puerto Rico y otros países.

“El programa Berklee on the Road fue el primero de alcance internacional de la escuela —recuerda Monroe—. Dimos becas a estudiantes de todos los lugares que visitamos, y el programa continúa hasta hoy”. En 1992, era el primer decano de la División de Interpretación de Berklee, pero sentía que necesitaba encontrar un equilibrio entre sus obligaciones académicas y sus viajes al extranjero. El entonces presidente Lee Eliot Berk y Monroe concluyeron que lo mejor sería que actuara como vicepresidente de la nueva Oficina de Programas Internacionales que ayudaría a desarrollar la Red Internacional de Berklee de escuelas de música contemporánea. Monroe comenzó a viajar de forma más habitual y estableció colaboraciones con escuelas de música moderna de París, Atenas, Barcelona, Tokio, Tel Aviv, Dublín, Kobe, Seúl, Helsinki, Kuala Lumpur, Friburgo, Nancy, Ciudad de México y Quito. En la actualidad, los alumnos de esta red participan en programas de traslado de créditos que permiten que docenas de estudiantes completen su educación universitaria en Berklee cada año.

Tras años viajando, la atención de Monroe se encuentra actualmente centrada en la iniciativa Berklee Valencia, una colaboración entre Berklee; la SGAE (Sociedad General de Autores y Editores), la principal organización española de gestión de derechos creativos; y la Generalitat Valenciana, España, para crear una escuela de Berklee en Europa: Berklee Valencia. “En 2012, tendremos finalmente un campus en el extranjero, situado en un nuevo y bello edificio de 27 plantas construido en Valencia —afirma Monroe—. Tenemos una colaboración muy positiva. En algunos aspectos, es lo que muchas escuelas desean: la coordinación de la industria privada y los poderes públicos en apoyo de una institución educativa”.

Nombrado recientemente vicepresidente de Asuntos Académicos de Berklee Valencia, Monroe se encuentra actualmente supervisando el desarrollo de las instalaciones y un currículo diseñado por Berklee, con titulaciones de grado y postgrado en las materias siguientes: musica para cine y medios integrados, gestión internacional en música y entretenimiento , diseño y producción electrónica, estudios para bandas de música y música del mediterráneo. Cuando se encuentre en pleno funcionamiento, Berklee Valencia contará con 1.000 alumnos, reservándose 200 plazas a alumnos de Berklee Boston que deseen estudiar en el extranjero. Todas las clases se impartirán en inglés. Para los alumnos de Europa, África, América del Sur y Oriente Medio, Berklee Valencia ofrecerá oportunidades educativas difíciles de encontrar en dichas regiones y ayudará a cumplir la estrategia de Berklee: tener una influencia educativa en la comunidad musical global.

Las oportunidades que Berklee Valencia ofrecerá a estudiantes de lugares remotos del mundo es un aspecto de la empresa que entusiasma profundamente a Monroe debido a sus inicios en la Nueva Inglaterra rural y las oportunidades de las que él gozó. Un reclutador militar le extendió su mano en un momento en que veía sus sueños evaporarse tras una mala prueba. Esa oportunidad se convirtió en la puerta de acceso de Monroe a una carrera inusual y satisfactoria como músico y educador de jazz. “Ese tipo me salvó la vida —afirma Monroe en tono reflexivo—. Me dio una oportunidad. Con frecuencia, en el mundo de la música, alguien tiene que darte una oportunidad. Siempre pienso en ello”.

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